Ahora tu ordenador será capaz de saber si estás triste

Hasta el momento, varias startups desarrollan algoritmos que ya son capaces de detectar las emociones de los usuarios de dispositivos electrónicos.

Hoy en día el ordenador y los teléfonos inteligentes son nuestros compañeros día a día. Es por ello que los expertos han buscado incorporar las emociones al mundo de las interacciones digitales.

En 1995 Rosalind Picard, profesora del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), El reto lo sugirió, y en ese momento fue tratada con sarcasmo por sugerir que, para conseguir que una máquina fuera realmente inteligente, había que dotarla de respuesta emocional. “Los programadores deben considerar la perspectiva del afecto al crear un software destinado a interactuar con humanos”, escribió.

Existe un algoritmo llamado Affdex, capaz de identificar la expresión de diferentes emociones a partir de rasgos faciales. Como casi todas las empresas centradas en las emociones, utiliza las investigaciones del psicólogo Paul Ekman.

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Dicho Psicólogo empezó sus investigaciones de las emociones humanas durante los años 60, y logró conseguir evidencias que demuestran que si es posible identificar al menos seis emociones humanas a partir de la expresión facial, debido a que sus rasgos son casi idénticos, no importa el género, edad o contexto cultural. Fue entonces así cuando creó una especie de enciclopedia de quinientas páginas que compila todos los movimientos faciales posibles y que se conoce como el Facial Action Coding System.

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Es por ello que, con el uso de un algoritmo concreto y técnicas de aprendizaje automático, se ha conseguido que una máquina sea capaz de diferenciar una sonrisa auténtica de una fingida o en su defecto el dolor fingido del real. Los creadores de Affdex aseguran que su precisión para interpretar un entrecejo se acerca al 90 %.

Finalmente, según el Kaliouby, conseguir que una máquina lea estos cambios emocionales es difícil, porque son rápidos y combinados entre sí, ya que se debe enseñar a un ordenador a diferenciar una sonrisa real de una falsa y con ella, otras más emociones. Por los momentos, gracias al aprendizaje automático o  machine learning, el algoritmo identifica las líneas, los pliegues y los cambios musculares faciales propios de ambas maneras de sonreír.

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